Destino Turístico Inteligente: tendencia o necesidad?

Como bien se ha insistido varias veces desde las comunicaciones propias de la Cátedra, así como desde las compartidas de otros expertos del sector, uno de los factores clave en el proceso de la recuperación del sector turístico y su adaptación al porvenir del tiempo, que traerá una nueva demanda y unas nuevas tendencias tanto en esta última, como por parte de la oferta, – serán los destinos y el nivel de su adaptabilidad a estas nuevas circunstancias.

En una de las entrevistas, el presidente de TSS Group, Manuel Molina, sugería que, con el fin de volver a ganar a los turistas, tiene que haber una marcada cooperación entre las empresas, sobre todo las de la intermediación y distribución, y los propios destinos con sus gestores respectivos. De este modo, se promoverá una promoción eficiente, dándole confianza al consumidor, de modo que pueda volver a disfrutar de sus estancias fuera de su ámbito habitual con total seguridad e incluso mejor de lo que podía hacerlo antes de la pandemia.

A partir de aquí, cabe hablar de las actuaciones que han acogido hasta ahora o podrían acoger en un futuro próximo los propios destinos, pues en todo momento se ha enfatizado en que las empresas tienen que reinventarse en estos tiempos complicados, con el fin de afrontar las circunstancias actuales y salir de la crisis más prósperos y preparados de lo que estaban antes, pero, ¿y los destinos?

Tal y como ya lo indicaba el presidente de Segittur, Enrique Martínez Martin, en una entrevista con Hosteltur mantenida en otoño del año pasado, la crisis será superada en primer lugar por los destinos que sean capaces de acertar y coincidir con las prioridades que marque el mercado, en este sentido, “los destinos inteligentes se basan en las tendencias mundiales de mercado, por lo tanto, lo tendrán más fácil de acertar, al disponer de un mayor conocimiento del mercado y de lo que busquen los clientes potenciales”.

Durante varios años se ha ido hablando del fenómeno de un Destino Turístico Inteligente, concepto que en el caso de varios destinos se ha ido aplicando con éxito, mejorando tanto la eficiencia de las gestiones internas, como la experiencia del turista en cuanto a su interacción con el destino. Quizás justo ahora es el momento para varios destinos que pretenden generar interés turístico, conducir el empeño y el esfuerzo principal hacia la potenciación de sus cualidades “inteligentes”, para estar acorde tanto a la oferta y los residentes que acoge, como al viajero que recibe, aprovechando además los fondos europeos que se destinarán en un futuro cercano a los proyectos más prometedores.

Según lo define la propia Segittur, la impulsora y gestora principal de la iniciativa de la Red DTI, “un Destino Turístico Inteligente es un destino innovador, consolidado sobre una infraestructura tecnológica de vanguardia, que garantiza el desarrollo sostenible del territorio turístico, accesible para todos, que facilita la interacción e integración del visitante con el entorno e incrementa la calidad de su experiencia en el destino y mejora la calidad de vida del residente”.

Queda claro que aún son muchos destinos tanto a nivel nacional, como internacional, que todavía no hayan adoptado el sentido hacia la cualidad de considerarse inteligentes, pero aún así hay varios que sí han avanzado en este sentido en los últimos años, en gran parte gracias a los programas y proyectos en los marcos nacionales y europeos, por ejemplo.

Entre los destinos turísticos reconocidos como inteligentes hoy en día y que hayan adoptado los planes y estrategias correspondientes que hayan resultado o resultarán fructíferos, se pueden enumerar tanto algunas de las ciudades españolas, como europeas. Entre las ciudades referentes se pueden mencionar tales como Gotemburgo, Helsinki, Copenhague, Gijón o Málaga, por ejemplo. El denominador común importante entre todos los destinos de esta índole consiste en que las ciudades se hayan esforzado en introducir las mejoras en su funcionamiento, no solo desde el punto de vista turístico, sino de cara a la población local, proporcionando de esta forma un bienestar común y aprovechable por los amplios segmentos.

Las variables más relevantes por las que se apuesta en estos casos son la sostenibilidad global, haciendo un hincapié importante en los proyectos enfocados en el medioambiente; accesibilidad; digitalización de los servicios de gestión interna de las ciudades y de cara al público objetivo; mejoras en la cooperación público-privada que lleva a los desarrollos de unas soluciones que ayudan a acercar a los segmentos objetivos al destino, acceso a la información y los datos y su posterior análisis, fomento y apoyo a los sectores empresariales de menor tamaño, etc.

En definitiva, el camino hacia el alcance de la inteligencia no es corto y requiere de una combinación y disposición de diversos factores a la vez. En todo caso, tras pasar por una crisis de tal dimensión y naturaleza como la que se está viviendo ahora, podrán nacer nuevas soluciones prácticas, propuestas y proyectos de mejoras funcionales tanto de las empresas como de los destinos, que habrá que aprovechar y apostar por su incorporación en el menor plazo posible, para poder disponer pronto de una ventaja competitiva sólida.  

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